La carrera donde el único límite es tu resistencia
En el mundo del running y las carreras de ultradistancia existen pruebas que desafían la velocidad, la montaña o la distancia. Cruzas el arco de meta, recibes tu medalla y se acabó. Sin embargo, hay un formato que lleva el concepto de resistencia a otro nivel: el Backyard Ultra, una competición tan sencilla en sus reglas como exigente en su desarrollo.
¿Qué es un Backyard Ultra?
Un Backyard Ultra es una carrera de eliminación en la que los participantes deben completar un circuito de 6,706 kilómetros (4,167 millas) en menos de una hora. Una vez completada la vuelta, los corredores disponen del tiempo restante para descansar, comer, hidratarse o recuperarse antes de que comience una nueva salida exactamente a la siguiente hora en punto.
Las reglas de oro son estrictas:
- El toque de campana: Cada hora exacta se da la salida a una nueva vuelta. Si no estás en la zona de salida cuando suena la campana, estás descalificado.
- Gestión del tiempo: Si terminas la vuelta en 45 minutos, tienes 15 minutos para comer, ir al baño, recibir un masaje o dormir un poco. Si tardas 59 minutos, solo tienes 60 segundos antes de volver a correr.
- El único ganador: La carrera no termina hasta que solo queda un único corredor en pie en el circuito. Ese corredor debe completar una última vuelta en solitario dentro del tiempo reglamentario para ser coronado ganador. Todos los demás participantes, hayan corrido 50 o 500 kilómetros, reciben oficialmente el estatus de DNF (Did Not Finish / No Terminado).
No existe una distancia fija ni un tiempo máximo establecido. La carrera termina únicamente cuando queda un único participante capaz de seguir corriendo.
¿Por qué 6,706 kilómetros?
Esta distancia no es aleatoria. Si un corredor logra aguantar 24 horas consecutivas completando una vuelta por hora, habrá recorrido exactamente 100 millas (160,9 km).
El origen del Backyard Ultra
El formato fue creado por Gary Cantrell, más conocido en el mundo del ultrafondo como Lazarus Lake, organizador también de la legendaria Barkley Marathons.
La idea nació a principios de la década de 2010 buscando una competición en la que no importara quién era el más rápido, sino quién era capaz de gestionar mejor el esfuerzo, el sueño, la alimentación, estrategia y la fortaleza mental, una prueba donde se igualaran las condiciones entre atletas de élite y corredores populares.
El nombre «Backyard» (patio trasero) proviene precisamente de que el circuito original se diseñó alrededor de la propiedad de Cantrell, obligando a los corredores a dar vueltas una y otra vez hasta que solamente uno permaneciera en carrera.
El primer Backyard de la historia
La primera edición se celebró en 2011 bajo el nombre de Big Dog’s Backyard Ultra (en honor a «Big», el perro de la familia Cantrell) en Tennessee, concretamente en la localidad de Bell Buckle.
Aquella primera prueba reunió a un reducido grupo de corredores que probablemente desconocían que estaban participando en el nacimiento de una de las modalidades de ultradistancia con mayor crecimiento del planeta.
El ganador fue el estadounidense Tim Englund, quien logró resistir durante 29 horas, completando un total de 120,8 millas (unos 194,4 km).
Desde entonces, el Backyard Ultra se ha expandido por todos los continentes y actualmente existen cientos de pruebas oficiales repartidas por numerosos países.
Una carrera contra el reloj… y contra uno mismo
Lo que comenzó como una reunión de unos pocos conocidos en el terreno de Laz se ha convertido en un fenómeno global con cientos de carreras oficiales por todo el planeta.
A medida que el formato ha ganado popularidad, los límites humanos se han pulverizado de una forma que parecía imposible en 2011. Hoy en día, los atletas de élite ya no compiten durante 20 o 30 horas, sino que pasan varios días enteros corriendo sin dormir.
El Backyard Ultra elimina muchas de las referencias habituales del corredor:
⤷No hay una meta a una distancia concreta.
⤷No existe un ritmo objetivo definitivo.
⤷No se sabe cuándo terminará la carrera.
⤷La estrategia es tan importante como el estado físico.
Los participantes deben aprender a gestionar aspectos poco habituales en otras competiciones:
⤷Nutrición e hidratación durante muchas horas.
⤷Descanso entre vueltas.
⤷Prevención de lesiones y molestias musculares.
⤷Gestión del sueño en pruebas que pueden prolongarse durante varios días.
⤷Fortaleza psicológica para seguir saliendo cuando el cuerpo pide parar.
Récords que parecen imposibles
El récord mundial absoluto masculino de Backyard Ultra lo ostenta el corredor australiano Phil Gore, quien completó 119 vueltas (797 kilómetros o casi cinco días de carrera) en la Dead Cow Gully Backyard Ultra y el femenino lo ostenta la corredora rusa Vera Chekalina, que completó 96 vueltas (643,8 kilómetros) en Biotropika Backyard Ultra.
El formato ha evolucionado incluso hacia competiciones nacionales. En el denominado Backyard Ultra Satellite World Championship, cada país presenta un equipo cuyos corredores compiten simultáneamente desde sus respectivas sedes nacionales. El resultado se obtiene sumando las vueltas realizadas por los integrantes de cada selección, creando una competición global única en el mundo del ultrafondo.
¿Por qué atrae tanto este formato?
El Backyard Ultra ha conquistado a miles de corredores porque convierte la carrera social con una mezcla de estrategia, resistencia física y fortaleza mental. Durante las primeras horas, el ambiente es festivo; los corredores comparten ritmos suaves, charlan y se apoyan. No hay rivalidad por el ritmo. No gana necesariamente el atleta más rápido ni el más fuerte, sino quien mejor se adapta al paso de las horas y a la acumulación de fatiga a medida que la privación de sueño y el cansancio físico hacen mella,
Cada vuelta es una nueva decisión: continuar o detenerse.
Y precisamente ahí reside la esencia del Backyard Ultra: seguir dando una vuelta más cuando todos los demás ya han decidido parar.
